Ecos del Tivolí: Una historia
Ecos del Tivolí ha grabado ocho producciones y en cada una se siente la superación intencional , no de superar a Matamoros, pero sí de superarse a sí mismos.
31 de agosto de 2025 Hora: 00:54
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Santiago de Cuba es una ciudad sorprendente. De una hermosura inaudita que no solo está en sus calles ancestrales, en sus majestuosos paisajes, en sus fiestas anuales, su perfecto y conservado (sin contaminación) mar Caribe, en su gastronomía, y en la gentileza de sus habitantes. Hospitalaria siempre.
Santiago de Cuba es una glosa completa de la musicalidad del Caribe. Quien la visita descubre la casa del Ron y la casa de Ñico Saquito, la Casa de la Trova y la Casa de las Tradiciones, el legendario parque Céspedes y la primera Catedral de Cuba, y la casa de Miguel Matamoros, y La Enramada, el bulevar más largo de toda Cuba, y la casa donde vivió Fidel en sus años juveniles, y las huellas de Sindo Garay, el gran armonizador de Cuba según atestigua Silvio Rodríguez, y se le llega a los orígenes de Pepe Sánchez, y al barrio donde nació y vivió La Lupe, a la piedra natural más grande del Caribe, la Gran Piedra y al moderno Teatro Heredia, al hermoso monumento a Antonio Maceo, a la guitarra de José Aquiles, al guaguancó de Celeste Mendoza, los ritmos del infinito Enrique Bonne, a Chepín Choven, a la trova poética y solidaria de Gabriel Soler, a las cercanas haciendas cafetaleras, inmensas, y también se le llega por ella al Puerto Boniato, a El Caney de las frutas, a la cubanía sin par de Elíades Ochoa, A las radionovelas de Félix B. Caignet, a la playa de Siboney con Compay Segundo incluido, al Santuario de la Caridad del Cobre, al Cuarteto de Saxofones, a los Compadres Hierrezuelo a los que Johnny Pachecó copió por completo, al peculiar fraseo de Ibrahim Ferrer, hijo de esta tierra, al Cuartel Moncada y al balcón desde donde Fidel anunció el triunfo de la Revolución.

También se llega al cementerio de Santa Ifigenia, donde reposan muchos músicos de los inmortales, donde reposan los restos de José Martí, el Apóstol, venerados en un santuario diseñado según los versos sencillos del poeta y pagado por el pueblo de Santiago de Cuba, peso a peso. También en Santa Ifigenia está la piedra donde reposa el Comandante en Jefe, el que escogió para su descanso a la ciudad del amor mutuo, héroes ambos.
Todo esto y mucho más impregna de infinita ternura y gloria la historia santiaguera que tiene que ver (porque Cuba es así) con unas alturas, con unas escaleras y con unos haitianos y franceses que llegaron a Santiago de Cuba generando un cruce cultural que pocas naciones tienen, que pocas ciudades tienen.
Lo que hace un acento
El Tívoli es una zona ubicada precisamente en Santiago de Cuba. Y qué zona, pues está en lo más alto de la ciudad (en términos urbanos) y desde allí se dominan desde el majestuoso mar Caribe hasta las montañas Rebeldes y productivas.
Precisamente a esa zona llegaron los franceses, quienes además de sus costumbres y tradiciones se trajeron también a sus esclavizados. Huían del movimiento revolucionario (victorioso) de los pobladores de la hoy Haití. Más la historia no comienza con ellos. Comienza en el siglo XVII cuando a Santiago de Cuba, con su población de criollos empobrecidos llegaron españoles y luego jornaleros de Jamaica, Puerto Rico y otras islas vecinas. También llegaron los chinos hacia 1848 con la famosa trompeta que se volvería emblema santiaguero, y llegaron ellos, los franceses a finales del siglo XVIII aposentándose allí, en lo alto de Santiago.
No solo se trajeron a los esclavizados como fuerza de trabajo; se trajeron además de las costumbres y la forma de vida elegante y distinguida, artes y oficios desconocidos en la zona y una memoria agrícola que resultó determinante para el progreso de esa región rodeada por montañas muy fértiles. Las haciendas cafetaleras, amplias y hermosas y además muchas, son un buen ejemplo testimonial.
Padre Pico
El Tívoli está caracterizado emblemáticamente por las escaleras del Padre Pico. En Santiago de Cuba indican que se trata de una calle escalonada, diseñada para aliviar el ascenso de los ciudadanos. Está ubicada en lo que se llamaba la loma de Corbacho, apellido de un comerciante gallego, de nombre Juan, establecido allí con su negocio de víveres.

Esta calle escalonada fue construída en 1899 siendo alcalde de Santiago Emilio Bacardí (el mismo del famoso ron). Cuando quisieron bautizarla con su nombre él declinó y entonces se optó por el nombre del Dean (Sacerdote principal) de la Catedral, Bernardo Antonio del Pico y Redín, el Padre Pico, querido y respetado por la población en general. Por cierto, en Tivolí hay una placa con un pensamiento de este sacerdote: “No basta ser bueno, hay que ser bueno para algo”.
Esta escalonada calle cuenta con 52 escalones, agrupados en 13 bloques de 4 peldaños cada uno y 12 descansos, y ciertamente es una joya constructiva que ya tiene 126 años de utilidad.
El Tivolí
Fue allí en las alturas de ese sector santiaguero donde los franceses llegados desde Haití construyeron un café concert con capacidad para más de 300 personas. Le llamaron “Le Tívoli” y fue una verdadera sensación. Fue el primer Café Concert de Cuba y del Caribe español. Tan sensacional fue que Santiago se adueñó hasta del nombre y, como dicen los cubanos “lo aplatanaron”, pasando a ser El Tivolí.
Ecos del Tivolí
De la emblemática zona surgió el nombre de uno de los mejores septetos de la actualidad musical de Cuba, “Ecos del Tivolí” con el objetivo claro de honrar la música de Santiago de Cuba y a uno de sus mejores referentes: El Trío Matamoros.
Trío Matamoros
El Trío Matamoros estuvo activo durante 35 años (hasta 1960) y en esas tres décadas y un lustro Miguel Matamoros, voz prima y guitarra; Siro Rodríguez, voz segunda y maracas, y Rafael Cueto, guitarra, entraron, de hecho, en la inmortalidad. Y lo hicieron solo con sus voces, dos guitarras y las maracas, con talento, temas propios o de santiagueros, e identidad plena con la música de la zona del mundo donde nacieron.
Cuando en 1958 cerraron su etapa discográfica, las cifras eran elocuentes: más de 420 grabaciones, de estas 252 de Miguel, 35 de Siro y 16 de Cueto. También, aunque hicieron casi todos los géneros musicales 143 fueron sones, 54 boleros y 75 bolero-son.

En la génesis de la agrupación “ Ecos del Tivolí” fundada el 20 de marzo de 1992 estuvo la necesidad de preservar esa música santiaguera, colocando énfasis en la secuencia Matamorina, la de Miguel Matamoros y su histórico trío. Y en efecto “Ecos del Tivolí” comenzó su trajinar siendo un trío, y adoptaron ese nombre porque hacían la música de Matamoros, y éste estaba residenciado en el Tívoli, con su familia.
El empuje para adquirir mayor sonoridad los transformó en quinteto, luego en sexteto hasta llegar a la fórmula del Septeto que les ha generado tantos éxitos. Del equipo fundador permanece con la batuta en la mano Jorge Félix Cambet Torres, su director.
Cambet siempre ha explicado que la agrupación estudia a profundidad la obra de Miguel Matamoros y del Trío en general habida cuenta de que hay temas que pertenecen a los otros dos integrantes, Siro Rodríguez y Rafael Cueto.
Es importante destacar que “Ecos del Tivolí” no se ha detenido solo en los temas más conocidos de Matamoros. Han efectuado audiciones y estudios profundos de toda la obra del santiaguero y han aportado al público temas prácticamente desconocidos respetando siempre la melodía y la armonía pero incorporando el sonido que conocemos como un especial “sonido Tivolí”
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Fortaleza y actualidad
Les conocimos en 2005 en Santiago de Cuba y habiendo tantas agrupaciones en la capital musical cubana, quedamos gratamente sorprendidos por su sonoridad y desempeño en tarima. Gabriel Soler, trovador que desde el vamos ha apoyado a Ecos con los medios de comunicación nacionales e internacionales nos señalaba que una de las claves de la fortaleza sonora de “Ecos del Tivolí” radica en que están en la fuente viva de la música de los soneros y trovadores, y la aprovechan. “No se quedan en los papeles. “estos músicos estudian mucho, indagan, investigan en todas partes para extraer todos los significantes de los compositores de Santiago de Cuba, y del país en general. Eso es muy bueno. No son ortodoxos, van con el tiempo pero sin perder un centímetro de historia” Y tan es así que a menudo recorren los senderos de Tivolí para volver a respirar tanta historia aposentada allí.
Así también respiran los productores de los estudios Siboney, que han obrado milagros con la música del Oriente de Cuba para todo el país y para el mundo. Todo hubiera sido harto difícil sin los Estudios Siboney, filial de EGREM, y sin la Agencia Son de Cuba, aunque Ecos ha grabado ya de forma independiente bajo el sello Bis Music, de Artex.
Patrimonial Drink
Ecos del Tivolí ha grabado ocho producciones y en cada una se siente la superación intencional , no de superar a Matamoros, pero sí de superarse a sí mismos.
Hace pocos días cumplieron presentaciones en Caracas (no era la primera) y la audiencia capitalina que los escuchó en vivo quedó deslumbrada.
¿De dónde son los cantantes?
Eso preguntaba Miguel Matamoros
A eso respondió en Caracas “Ecos del Tivolí”.
Toda una historia.
Discografía Tivolí
1999 A Matamoros. (Nominado al Cubadiscos 2000)
2001 De Matamoros a Guillén
2005 Échale Candela, nominado al Cubadisco 2006
2011 Si de Son se trata nominado al Cubadisco 2014
2017 De mi viejo Santiago. Premio Cubadisco de Archivo y Compilación
2017 Tributo a Rafael Hernández. Premio Cubadisco 2018 como Tradición sonera
2020-2021 Juramento. Antología Matamorina. Nominada en Cubadisco en Antología y Versiones
2022 Patrimonial Drink
Autor: teleSUR - Lil Rodríguez




